Durante años me pasó siempre lo mismo. Salía a entrenar, el sol apretaba, y a la media hora el protector me picaba en los ojos, me pesaba en la cara o simplemente desaparecía con el sudor. Acababa eligiendo entre protegerme o rendir. Y no debería tener que elegir.
Probé más de cincuenta. De farmacia, de marca, "deportivos" que de deportivo solo tenían el nombre. Ninguno estaba pensado de verdad para alguien que se deja la piel entrenando.
Así que dejé de buscarlo y decidí crearlo. Dos años de pruebas, texturas y fórmulas hasta dar con un protector que aguanta lo que aguantas tú: que no pica, que no pesa, que incluso refresca cuando más aprietas.
Wallsun no nació en un laboratorio buscando un hueco de mercado. Nació de una necesidad real, la mía y la de cualquiera que entrena bajo el sol. Por eso cada bote lleva una promesa sencilla: protegerte sin frenarte, respetándote hasta el último kilómetro.
Nos vemos ahí fuera.
— Luís, fundador de Wallsun